Autor: James

  • El cumpleaños de Ruby

    El cumpleaños de Ruby

    En México, un padre amoroso y acaudalado invitó en YouTube a “todos” a la fiesta de quince años de su hija Ruby, celebrada el pasado 28 de diciembre en su rancho.

    El mensaje en YouTube se volvió viral y como es costumbre indujo a miles de personas a la broma y a asumir que la expresión “todos” no significaba la comunidad del pueblo sino todos los seres del internet.

    Confirmaron su asistencia por medios virtuales 1.500.000 internautas y asistieron 10.000 personas quienes en su inmensa mayoría no conocían ni a Ruby, ni a su familia, ni al pueblo.

    Todos los asistentes gozaron exhibiendo al resto del mundo, desde sus celulares, su presencia en la fiesta, y al final regresaron a sus lugares de origen con la satisfacción de haberse mostrado por unas horas ante la comunidad virtual. Empresas y personas donaron casas, carros, viajes y diamantes, con el nombre muy visible y muy notorio de cada donante.  

    La necesidad de reconocimiento es tan antigua como la existencia del homo sapiens. Vale la pena preguntarse: ¿es mejor que nos reconozcan por nuestros valores y nuestras obras o por nuestras posesiones y nuestra capacidad de exhibirnos? ¿Ansiamos el reconocimiento con mesura o con exceso? ¿Buscamos existir en la redes a costa de nuestro bienestar personal y familiar?

    Reconocer al otro y sentirnos reconocidos por nuestras calidades humanas nos da una auténtica felicidad, no la necesidad de que nos amen por parte de quienes ni siquiera conocemos. Las empresas se muestran en los eventos virales porque así venden más, pero las personas realmente no invitadas de la fiesta de Ruby, porque orientan sus deseos a las tendencias de las redes y no a sus auténticas necesidades.

    Orientar los deseos a las auténticas necesidades es la gran fuente de la auténtica felicidad.  

  • La “Facebook- Envidia”

    La “Facebook- Envidia”

    Un estudio reciente realizado por el científico Morten Tromholt en la universidad de Copenhague con 1095 personas, evaluó el impacto del uso del Facebook en nuestra salud subjetiva.  

    Se formaron dos grupos, uno que suspendería el uso cotidiano de la red social Facebook durante una semana, y otro que no lo suspendería durante el mismo lapso. La edad media fue de 34 años y el promedio de amigos en Facebook de 350 personas. Los resultados son sorprendentes:

    Aquellos que mantuvieron el contacto en Facebook durante toda la semana, en especial aquellos que se comparan con los demás o tienden fácilmente a deprimirse, se sintieron mucho más infelices que aquellos que se desconectaron de la red social.

    La razón es atribuida a que en el Facebook la observación constante de la vida, amigos y el éxito de los demás, conduce a las personas a compararse con ellos  y por tanto a desear con ansiedad ser como ellos o tener lo que ellos poseen.

    La comparación con los demás resulta así un viejo hábito de la humanidad que despierta la emoción de la envidia, por la que padecemos negativamente el deseo de ser o tener lo que otros poseen.  

    El no reconocimiento de nuestras auténticas necesidades, la pereza de luchar por nuestros sueños, y la falta de confianza en uno mismo alimentan esta negativa emoción de desagrado ante el bienestar de los demás.

    Una regulación del tiempo de uso del Facebook, y tomar sólo lo que nos permita mejorar, sin compararnos, puede ayudar a que esta red social no afecte el nivel alto de felicidad a que estamos llamados en nuestra vida cotidiana.

    ¿Sientes que padeces con frecuencia la “Facebook-envidia”?

    Si                 NO

    Si contestaste SI, puedes desconectarte una semana y reflexionar sobre esa negativa emoción, observándola sin juicios y  experimentando la emoción contraria del amor infinito.

  • Navidad

    Navidad

    Llega la navidad y con ella la oportunidad de visitar a quienes queremos, dialogar sosegadamente con ellos sobre nuestras vidas, y realizar una oración de amor que renueve nuestra fe y valentía para ayudar decididamente a los demás, exhortación principal que invocó Jesús en su visita a la tierra.

    Dar de sí mimos antes que dar cosas, vivir la espiritualidad del viento de navidad y no la ansiedad de las compras y reflexionar sobre nuestro presente en vez de la banalidad de las apariencias, son buenas opciones para abrazar el espíritu de navidad.

    Navidad es espiritualidad y espiritualidad es navidad. 

  • 21 de diciembre, el solsticio de invierno

    21 de diciembre, el solsticio de invierno

    El 21 de diciembre es un día especial para el planeta porque ocurre un fenómeno conocido como el solsticio de invierno(del latín sol  y sistere quieto: sol quieto), en el que la posición del sol en el cielo se encuentra a mayor distancia angular negativa del ecuador celeste.

    Para muchas culturas del mundo este día tiene un contenido espiritual pues significa renovación y renacimiento, por lo que se celebra con festivales, ferias y rituales. El Amaterasu japonés, el Chaomos paquistaní, la navidad cristiana, el festival asiático Toji, el Hogmanai escocés, la fiesta de santa Lucía en Suecia, el Makara hindú, el papá Noel occidental, el Sol Invictus romano o el Olentzero español y francés, son ejemplos de celebración de este momento.

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    El Olentzero

    Algunas culturas orientales aprovechan este día para la invocación individual, en el marco de la meditación, de los más queridos deseos que podrán cumplirse en el año siguiente.

    La lista de nuestros deseos debe corresponder a las auténticas necesidades para que nuestro sentir, pensar y actuar sea coherente con nuestro ser interior, para que podamos ser fieles a nosotros mismos.

    En el 21 de diciembre escribamos los deseos del próximo año, siguiendo sólo los dictados de nuestro corazón.