Hoy podemos ser quienes ayudan. Mañana podemos ser quienes necesiten ayuda.
La solidaridad nace cuando comprendemos que la fragilidad humana es compartida.
Podemos ofrecer alimento, tiempo, escucha, conocimiento, compañía o protección.
Cada gesto de ayuda recuerda que nadie se salva completamente solo.
Cuando una persona levanta a otra, la humanidad entera se levanta un poco con ella.
Juremos ser felices

