Categoría: Mensaje Diario

  • El fin del 2016

    El fin del 2016

    Termina el 2016 y con gratitud recordamos todo lo bueno ocurrido, los inesperados gestos de amor, los pequeños y grandes triunfos, los inviernos de reflexión y los veranos que iluminaron nuestro corazón.

    El perdón que dimos a quienes nos lastimaron o lastimaron a otros y el perdón que nos damos a nosotros mismos.

    Observar con satisfacción:

    los deseos que vencimos, 

    los momentos en que pudimos hacer algo que amamos verdaderamente, 

    el cuidado que nos dimos a nosotros mismos, 

    el amor afectivo que dimos y que recibimos, 

    la aceptación de que todos somos pasajeros, 

    las ayudas que dimos a otros desde el corazón, 

    los momentos en que vivimos con intensidad en el presente 

    la misión de vida amorosa que nos da sentido de vivir.

  • El cumpleaños de Ruby

    El cumpleaños de Ruby

    En México, un padre amoroso y acaudalado invitó en YouTube a “todos” a la fiesta de quince años de su hija Ruby, celebrada el pasado 28 de diciembre en su rancho.

    El mensaje en YouTube se volvió viral y como es costumbre indujo a miles de personas a la broma y a asumir que la expresión “todos” no significaba la comunidad del pueblo sino todos los seres del internet.

    Confirmaron su asistencia por medios virtuales 1.500.000 internautas y asistieron 10.000 personas quienes en su inmensa mayoría no conocían ni a Ruby, ni a su familia, ni al pueblo.

    Todos los asistentes gozaron exhibiendo al resto del mundo, desde sus celulares, su presencia en la fiesta, y al final regresaron a sus lugares de origen con la satisfacción de haberse mostrado por unas horas ante la comunidad virtual. Empresas y personas donaron casas, carros, viajes y diamantes, con el nombre muy visible y muy notorio de cada donante.  

    La necesidad de reconocimiento es tan antigua como la existencia del homo sapiens. Vale la pena preguntarse: ¿es mejor que nos reconozcan por nuestros valores y nuestras obras o por nuestras posesiones y nuestra capacidad de exhibirnos? ¿Ansiamos el reconocimiento con mesura o con exceso? ¿Buscamos existir en la redes a costa de nuestro bienestar personal y familiar?

    Reconocer al otro y sentirnos reconocidos por nuestras calidades humanas nos da una auténtica felicidad, no la necesidad de que nos amen por parte de quienes ni siquiera conocemos. Las empresas se muestran en los eventos virales porque así venden más, pero las personas realmente no invitadas de la fiesta de Ruby, porque orientan sus deseos a las tendencias de las redes y no a sus auténticas necesidades.

    Orientar los deseos a las auténticas necesidades es la gran fuente de la auténtica felicidad.  

  • La “Facebook- Envidia”

    La “Facebook- Envidia”

    Un estudio reciente realizado por el científico Morten Tromholt en la universidad de Copenhague con 1095 personas, evaluó el impacto del uso del Facebook en nuestra salud subjetiva.  

    Se formaron dos grupos, uno que suspendería el uso cotidiano de la red social Facebook durante una semana, y otro que no lo suspendería durante el mismo lapso. La edad media fue de 34 años y el promedio de amigos en Facebook de 350 personas. Los resultados son sorprendentes:

    Aquellos que mantuvieron el contacto en Facebook durante toda la semana, en especial aquellos que se comparan con los demás o tienden fácilmente a deprimirse, se sintieron mucho más infelices que aquellos que se desconectaron de la red social.

    La razón es atribuida a que en el Facebook la observación constante de la vida, amigos y el éxito de los demás, conduce a las personas a compararse con ellos  y por tanto a desear con ansiedad ser como ellos o tener lo que ellos poseen.

    La comparación con los demás resulta así un viejo hábito de la humanidad que despierta la emoción de la envidia, por la que padecemos negativamente el deseo de ser o tener lo que otros poseen.  

    El no reconocimiento de nuestras auténticas necesidades, la pereza de luchar por nuestros sueños, y la falta de confianza en uno mismo alimentan esta negativa emoción de desagrado ante el bienestar de los demás.

    Una regulación del tiempo de uso del Facebook, y tomar sólo lo que nos permita mejorar, sin compararnos, puede ayudar a que esta red social no afecte el nivel alto de felicidad a que estamos llamados en nuestra vida cotidiana.

    ¿Sientes que padeces con frecuencia la “Facebook-envidia”?

    Si                 NO

    Si contestaste SI, puedes desconectarte una semana y reflexionar sobre esa negativa emoción, observándola sin juicios y  experimentando la emoción contraria del amor infinito.

  • Navidad

    Navidad

    Llega la navidad y con ella la oportunidad de visitar a quienes queremos, dialogar sosegadamente con ellos sobre nuestras vidas, y realizar una oración de amor que renueve nuestra fe y valentía para ayudar decididamente a los demás, exhortación principal que invocó Jesús en su visita a la tierra.

    Dar de sí mimos antes que dar cosas, vivir la espiritualidad del viento de navidad y no la ansiedad de las compras y reflexionar sobre nuestro presente en vez de la banalidad de las apariencias, son buenas opciones para abrazar el espíritu de navidad.

    Navidad es espiritualidad y espiritualidad es navidad.