DIGNIDAD PARA LOS MIGRANTES DEL MUNDO


Cada migrante lleva una historia, una herida, una esperanza y un sueño.
Nadie deja su hogar para convertirse en menos humano al cruzar una frontera.
Podemos debatir políticas y normas, pero una convicción debe permanecer intacta: toda persona merece respeto, compasión y trato digno.
Las fronteras separan territorios; la dignidad humana debe atravesarlas.
Juremos ser felices


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