Autor: James

  • Una misión divina de amor

    Una misión divina de amor

    Quien ha encontrado a Dios en su corazón, vive con una misión de amor que es su propósito esencial y que da sentido a su vida. Esta misión de amor puede ser cumplirla ejerciendo nuestras pasiones y dones para el beneficio de la humanidad.

    Alcanzar la felicidad a través del amor es la meta de las metas, el fin de los fines. El sentido de una vida está en el amor que podemos dar a los demás. Y cada uno puede expresar su forma propia de dar amor haciendo lo que le es natural a su ser, lo que mejor sabe hacer en beneficio de la sociedad. Si nos decidimos a hacer lo que pide nuestro corazón, la vida se armonizará y fluirá con facilidad, pues nuestras pasiones primordiales nos llevarán a hacer lo que verdaderamente amamos, y esto permitirá satisfacer las necesidades de la humanidad, atrayendo más y más todo aquello vinculado a lo que gozamos, lo que amamos hacer. El sentido de una vida, que consiste en la dirección de nuestras intenciones y propósitos, se encuentra en el servicio a los demás, en hacer lo que amamos por amor a todos.

    JAMES FERNANDEZ CARDOZO

  • El Fin de la guerra

    El Fin de la guerra

    La segunda guerra mundial fue el conflicto global más mortífero en la historia de la humanidad, ocurrido entre 1939 y 1945, que arrojó la muerte masiva de civiles, el holocausto, y la activación de la primera bomba nuclear.

    El dominio militar mundial por parte de Hitler y el eje, fue de tal magnitud que sólo la acción conjunta y solidaria de las demás potencias aliadas pudieron cesarla.

    Un fanático creyente en la superioridad de unos sobre otros alborotó esa guerra, pero un pueblo tentado y seducido en sus emociones la secundó.

    El ego de los líderes y la facilidad para manipular las emociones ajenas, son fuente de guerras y separación entre hermanos.

    Por fortuna las guerras largas siempre llegan a su fin, y cuando ello ocurre, celebraciones como las de la enfermera Greta Friedman y el marinero, tomada por el fotógrafo Alfred Einsenstaedt el 14 de agosto de 1945 en Nueva York, y que marcó simbólicamente el fin de la segunda guerra mundial, nos recuerdan que la vocación de la humanidad es la paz y la hermandad de los corazones.

  • Bondad infinita

    Bondad infinita

    Una persona espiritual es bondadosa, puede darse a sí misma con el desinterés de los místicos y la afectividad de una madre.

    La persona bondadosa vive en la abundancia del amor y hace un acto solemne de renuncia a poseer para dedicarse a servir. Ha vencido al ego y no desea controlar a nadie.

    Su mandamiento fundamental es la felicidad de la humanidad y entrega su vida a los vulnerables, los excluidos y los infelices. Piensa y actúa para el bienestar general, se compromete en causas comunitarias, interviene para la justicia y la igualdad real

  • La argumentación sobre la paz de los colombianos

    La argumentación sobre la paz de los colombianos

    El pueblo colombiano delibera si apoya o no un acuerdo de paz suscrito entre su gobierno y la guerrilla de las Farc.  Lo debe decidir mediante un voto por un sí o por un no. Por tratarse de una deliberación acerca de las razones que sustentan mejor una tesis u otra, es un ejercicio argumentativo, es decir, aquel que se sustenta en una cadena de razones sobre un determinado punto de vista.

    Para un buen ejercicio argumentativo es necesario examinar los datos esenciales del acuerdo de paz, la historia en el mundo de las lecciones de acuerdos de paz exitosos, y la regla práctica de que es mejor la paz general y la reconciliación entre hermanos, sin menoscabo de la libertad, que la continuidad de la guerra.

    Ante los razonamientos dirigidos a hacernos razonar mal, o falacias racionales, debe mantenerse el pensamiento crítico evitando los equívocos, las ambigüedades, las generalizaciones, y las falsas cadenas de causas de un acontecimiento, entre otras.  

    Sin embargo, la deliberación no ha estado exenta de la manipulación de las tres emociones negativas que detectó Paul Ekman, sicólogo norteamericano, en 1931 en su libro Emotion In the Human Face,  como son las del miedo, la ira, y la tristeza. Las emociones influyen en nuestro pensamiento y por tanto en nuestra argumentación. Por eso deben evitarse los argumentos dirigidos a manipular nuestras emociones, o falacias emocionales, como aquellas que atizan el miedo, la ira y la tristeza, descalifican a las personas, o se apoyan en el autoritarismo.

    La paz de los colombianos es un fin que debe conquistarse, pero también un reto para saber interpretar argumentaciones, y así la razón y la emoción no sean manipuladas con falacias.