Autor: James

  • Amar y ser amado

    Amar y ser amado

    En el amor se encuentra el sentido de la vida. Es una chispa divina que enciende nuestro corazón porque quienes tienen al amor como la meta de su vida poseen la  verdadera fuerza para mover al mundo.

    Encontrar que la vida es amor y que podemos dar todo el amor que brota de nuestro corazón es el mayor hallazgo para vivir la experiencia de la felicidad. Pero así como podemos tener la capacidad de dar este infinito amor también podemos permitir ser amados en plenitud, pues el amor no actúa en una sola orientación: es una calle de doble vía en la que podemos transitar con nuestros mejores hábitos para dar y recibir amor.

    Tres rostros tiene el amor, y de nuestra templanza para vivirlos depende la felicidad en su esplendorosa dimensión afectiva.

  • Cuidar las emociones

    Cuidar las emociones

    Las emociones son impulsos que tienden a movernos a una acción beneficiosa o negativa. Provienen de tendencias genéticas, circunstancias externas, o de los propios pensamientos. Paul Ekman detectó cuatro emociones primordiales en todas las culturas del mundo: la ira, el temor, la tristeza y el placer. Agregaríamos la emoción del amor. Cada una de estas emociones se deriva en distintos estados de ánimo, según Goleman:

    Ira: furia, fastidio, resentimiento, cólera, indignación, disgusto.

    Tristeza: pesar, congoja, melancolía, pesimismo, soledad.

    Temor: preocupación, ansiedad, incertidumbre, vergüenza, fobia.

    Placer: felicidad, alegría, alivio, contento, deleite.

    Amor: aceptación, simpatía, amabilidad, confianza, afinidad.

    Cuidar las emociones significa tener autodominio para controlar a nuestros impulsos. Aristóteles en la Ética a Nicómaco señalaba: “Cualquiera puede ponerse furioso…eso es fácil. Pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto, y de la forma correcta… eso no es fácil.”

    Las emociones deben educarse para pensar y actuar bien. Los estudios de Antonio Damasio- neurólogo de la facultad de medicina de la universidad de Iowa- demostraron que las emociones son indispensables para las decisiones racionales. En la antigüedad Aristóteles advertía que la templanza asegura a los juicios de la prudencia[4]. No observar a nuestras emociones u omitir las  estrategias para vencer las emociones que nos impulsan a situaciones negativas ha conducido a las personas de la sociedad moderna a infinidad de estados patológicos de depresión clínica y ansiedad.

  • El miedo a correr tras los sueños

    El miedo a correr tras los sueños

     ¿Te has preguntado si eres hoy lo que siempre has deseado ser? Si tu respuesta es negativa sencillamente no estás haciendo lo que tu corazón te pide que hagas, porque realmente tú sólo eres lo que haces hoy, no lo que deseas ser. Mediante el hacer lo que amas puedes llegar a tu ser íntimo y verdadero.

     Si el trabajo no te permite reír, gozar del presente, o sentir la experiencia de la plenitud estas gastando inútilmente tu tiempo, desperdiciando la oportunidad de la felicidad. El trabajo no será un trabajo sino un padecimiento. Por eso Confucio sentenciaba: elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida. Nadie tiene por que venir a la tierra a padecer la realidad sino a vivirla en la felicidad. La posibilidad de gozar, de disfrutar al realizar una actividad, el medidor exacto de la felicidad.

    Las convenciones sociales o lo que los demás dijeron que no podíamos ser o hacer, nos desvían del camino a nosotros mismos y son el principal obstáculo para ejercer nuestro autentico don. También lo es la apatía por encontrarte a ti mismo y asumir en el deber de actuar en consecuencia. Pero el principal enemigo de los sueños es el miedo, ese temor que nos impide hacer lo que verdaderamente amamos. Y tenemos miedo cuando no nos reconocemos como artífices de nuestra felicidad, no nos amamos, o no tenemos fe.

    Es importante amarse para confiar y vencer los miedos. La principal función del miedo es paralizar, por eso el miedo resulta tan amenazante en el gran cometido personal, que es alcanzar las metas propias de felicidad. Goethe, el gran literato alemán, nos dejó esta lección para vencer el miedo e iniciar el camino de los sueños: “Lo que puedes hacer o has soñado que podrías hacer debes comenzarlo. La osadía lleva consigo genio, poder y magia”.

  • El hábito de ayudar a los demás

    El hábito de ayudar a los demás

    Nuestra civilización ha sobrevivido gracias a los lazos de solidaridad y cooperación entre los semejantes. Estos vínculos primordiales nos permitieron vencer los obstáculos de la naturaleza y evolucionar en una cadena de generaciones que transmitieron unas a otras los saberes, las prácticas y los afectos que nos mantienen unidos como especie. Las guerras constituyen episodios de separación local que finalmente logran superarse para vivir largos períodos de paz.

    Nacemos en el seno de una humanidad que nos da leche y cobijo en los primeros años. Crecemos entre juegos, albergamos sueños, formamos una familia, nos integramos a la sociedad y un día nuestros parientes y amigos nos despiden con dolor por nuestra partida final. Nacemos crecemos y morimos en comunidad. La mejor forma de expresar un sentido de amor por la humanidad son los gestos cotidianos de ayuda a los demás. Cuando ayudamos a los otros a ser felices, encontramos nuestra propia felicidad. Un refrán reza:

    Si quieres ser feliz…

    …durante una hora, haz la siesta.

    …durante un día, vete a pescar.

    …durante un mes, cásate.

    …durante un año, recibe una herencia.

    …durante toda la vida, ayuda a alguien.